Hace unos días apareció en los medios una estimación que cifraba en
60.000 el número de nuevos investigadores necesarios para poner España al día en el tren de la innovación. Desde el punto de vista de un estudiante de doctorado (como yo), es algo muy interesante que se reconozca públicamente tal carencia. Por aquello de que así, quizá, alguien tome medidas al respecto y se nos aclare un poco el futuro a los que estamos interesados en esto de la investigación. Pero mi reflexión no se limita tan sólo a demandar un aumento de los recursos para investigación, sino en la necesidad de un profundo cambio en la cultura investigadora de este país.
Que hacen falta más recursos es algo obvio. Por ejemplo,
España invirtió en 2002 menos dinero en investigación que la empresa Ford. Y esta carencia nos está llevando a una situación lamentable, hasta el punto de que se estima que
España es un 20% menos rica de lo que debiera por la falta en inversión en I+D. Una parte importante de la responsabilidad de esta situación se la debemos a los planes fantasmas del PP, que se limitaban a hacer propaganda, y que no nos llevaban a ningún sitio. Pero bueno, no es cuestión de mirar al pasado, sino de plantearse qué se puede hacer hoy al respecto.
Aumentar el gasto en I+D es, desde luego, una necesidad.
Ingenio 2010 es el nuevo plan del gobierno de Zapatero al respecto. Todavía es pronto para hablar de resultados, pero pretende aumentar cada año el 25% el presupuesto en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Lamentablemente, no creo que el problema se soluciona simplemente con esto.
Creo que en España hay actualmente muy poca fe en los "agente investigadores", principalmente en la Universidad. Las empresas no creen que los investigadores universitarios sean capaces de proporcionarles nuevo conocimiento que mejore sus negocios. Y quizá tengan razón. Porque, ¿qué investigación se realiza España?
Mi visión, por supuesto, es parcial. Yo me muevo en el área de la Informática, concretamete de la Ingeniería del Software, pero tengo la oportunidad de acceder a articulos de áreas relacionadas, y mi conclusión es que, salvo en contadas excepciones, los investigadores se limitan a producir papel (artículos publicados en revistas o eventos científicos) sin importarles demasiado si lo que están haciendo vaya a resultarle útil a alguien. Y no es que sean personas descerebradas; simplemente esa es la medida con la que evaluarán su productividad.
No hay que olvidar que la mayor parte de la financión de las universidades para investigación es pública (sea más o menos). Es dinero que los ciudadanos entregan a los investigadores con el fin de que produzcan conocimiento que mejore su calidad de vida. No tiene sentido que el resultado del proceso investigador sean montones de papel que acabarán guardados en un cajón y que nadie jamás leerá (salvo para producir más papel, probablemente).
Eso no es todo. Que la investigación en la universidad no funcione puede ser un problema. Un problema que se mitigaría si la investigación privada de las empresas españolas fuese potente y tomase el relevo. Pero no es así, al menos en informática. Y para acabar de pintar el panorama, me gustaría destacar que cuando hay investigación promocionada por empresas, suelen tratarse de empresas extranjeras; de manera que los posibles resultados de los investigadores españoles acaban saliendo de nuestro país.
¿Cómo cambiar la situación? Es complicado; desde luego. Acercar los intereses de empresa y universidad en el ámbito investigador es complejo; porque los ritmos son muy distintos. Quizá desde el gobierno se debería aumentar la valoración de la transferencia tecnológica a la hora de evaluar los resultados de los proyectos científicos que financia. Quizá se debería promocionar la producción se software libre como resultado de los proyectos; ya que de este modo cualquier empresa española podría utilizarlo. Quizá se deberían promocionar las empresas creadas a partir de investigaciones universitarias. Quizá se debería considerar incompatible para recibir fondos públicos que el grupo de investigación realice proyectos con empresas foráneas.
En cualquier caso, la situación actual de la investigación en España dista de ser algo circunstancial y solucionable con medidas triviales como un aumento de la inversión. Mientras no consigamos solucionar los problemas estructurales seguirán siendo necesarios
programas de inserción laboral para doctores, algo impensable en cualquier país europeo desarrollado.